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Luis Thonis

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Luis Thonis




No Vienen Avispas







Diseño de Tapa:
Ruth Noemí Vittor




Copyright ©
Derechos reservados del titular.
Primera Edición Digital:
IBSN: 020-012-195-4


Colección La Lira de Orfeo









[2009]
Buenos Aires -Argentina
Copyright © 2008
Analecta Literaria

Todos los derechos reservados.
Copyright © 2008 - Creative Commons
El contenido de la presente edición digital está regulado
por la siguiente Licencia de Creative Commons







El verde ya no calma
inquieta más que el rojo
el rojo ya no está al alcance de la mano
el verde en todas partes
como un polen veraz
hay agujero porque crece
otro árbol
germina en grandes robles
el mundo animal
ve peligrar su programa
no vienen avispas
en el arrecife de madréporas
se cobija el pueblo del mar
neutral o embrujado
en el bosque se escruta
el desvelo de las formas solteras



No profanen esas tumbas
la cueva de las larvas
está en otra parte
miles son los verdes
se vuelven pinos
se cambian en palmas
aquí no hay tumbas
los muertos están exentos
de eufóricas rapiñas
sus espectros sólo balan
un frío desgarra
las lomas del valle
enferma y convierte
a algunos en poetas.



Los árboles se las arreglan
para seguir creciendo
pero la tierra está cada vez
más muda más verde
la cueva de las larvas
está en otra parte
la pisarán
cuando se disipe
el verde sombrío
cuando la fiebre sea azote
haya sangre en los ojos
y fuego en el corazón
en el sendero desierto
donde Dios mismo se extravió
y tuvo el valor de preguntarle
al campesino sorprendido
en qué camino estaba
un viento voluble y marino
acarició la cara del hombre
el viajero decidió entrar en un lago
posarse en sus aguas hipnotizadas
convenciéndose: no es algo grave
descender como un cofre cerrado
que nadie confundirá con un tesoro.



En el tronco del hechizo el pastor del lobo
en el árbol encestado
el espíritu maligno
vas por el seto
hocico de astro y sol dorado
esa forma llamada humana
en la calma de una ola
el quisiera hacerla correr
sobre la hierba afelpada
la abeja en los tilos.
trae la miel de la infancia
es la pequeña patria de los elfos
los cristales arden
y el gato salta el ataúd sin verlo.




El falso muerto golpea el ataúd
el tejido humano serpentea
un sombrero de mosquetero
cae sobre las piedras
alguien aquí pasó a lágrima viva
darle la vida a alguien
prematuramente muerto
vuelve blandos a los párpados
chantaje obliga cuando el duelo
no está al alcance de la mano
con un dejo socarrón
el falso muerto golpea
tiene manos fuertes
pantorrillas de acero
quién imagina un vestido de bodas
marchado de escarlata
los escondrijos se alertan
nunca deja de golpear
carne mortificada
un cielo azul pizarra evoca
la mala estrella de la buena suerte.




Celeste será la sonrisa
pacificada por la muerte
tamborilean los dedos de plomo
la luz falla ante el cuerpo yerto
ella quiere que un hombre la complete
y que en esa labor el hombre desaparezca
las cejas se cortan en una sola línea
sobre la inocente nariz
arriba no hay un cielo
abajo están las marcas
de huesos de pierna de cordero
con precisión militar avanza
la horda de los pardos cangrejos
se mueven tan rápido
que extravían el ojo humano
el falso muerto piensa
ojos para cangrejos
saliendo de negras algas marinas
como escarabajos
el falso muerto se hincha y golpea
en el reino de los paraguas blancos
un viejo se emborracha de duelo.


Uno de mis hijos murió
su belleza era asombrosa
renuncié a expresar mi dolor
un viento de muerte
desraizó el ciprés
no me asombraron sus pálidas hojas
sino que todavía
hubiera rosas en el mundo.



Vivo terciopelo
la infancia se refleja
en un canal transparente
de las nubes
caían las cigarras
en el atardecer bermejo
su exorcismo es como el aire
que ondula entre las algas
la culebra repta
arriba no hay un cielo
la turbera está inundada
un vuelo de patos
sacude la maleza
la naturaleza
ha extraviado su simplicidad
desde lo anónimo
la emprende con los débiles
la bruma desvergonzada se abre
se oye el estertor
de un animal espantado
sigue reptando la culebra
hasta que se seque
el aura ensangrentada
en la ceniza del ausente cielo
Los niños buscan escondites
los hombres el buen lugar
están decididos a todo
a veces al volverse
y mirar el lago
han creído ser dioses
ahora son ninfas
seres totalmente feminizados
en un mundo donde se lapidan mujeres
pocos alcanzan lo impersonal
hojean las figuras graves
descoloridas del álbum familiar
a todos seduce la esperanza
de crearse a sí mismos
algunos consultan
astrólogos y parapsicólogos
cada promesa se oscurece
al querer dominar
la mente de los otros
los crustáceos perciben la luz
mejor que los blancos peces
el cálculo de las intenciones
tiene sabor a último acto
en la medianoche glacial
el desventurado susurra
a quienes cantaron la canción
de los soldados que no fueron
ahora verán volar las gaviotas
como cultivando la adulación
no saben si la mitad de la historia
ha sido hecha o dicha
imaginada en las alas
del ángel que invita al burdel.



En arenas incandescentes
las señas mudas
hombres duros de cerviz
la ferocidad de hablar
en nombre de Dios
o de la historia
todo se vuelve alimento
para ninfas babilónicos
el cuervo del paraíso escruta al carcelero
la bola del billar se fuga
respiras ante el inmenso mar
y el ligero azul sofoca




Lo creado con drama en tierra
lo devuelven cómico las aguas
en tarjetas de rafia amarilla
un estado infantil puro
conjura gorriones tienen frío
los chaparrones sueltan un vaho endurecido
en las primeras horas de la tarde
la pitanza, los muñones de la guerra
animosa es la ironía
de los ojos del cuervo
palidez de aguja hipodérmica
una flauta murmura
los anuncia un paso etéreo
en estrías de humo
los jugadores de billar pueden leer :
por la tribu está a salvo del apaleo
y amenazada sus garras
ni el demonio soñó
en esta tribu de ninfas
todo lo que digas irá a parar a un foso
un viento helado sopla sobre las ortigas
eliges el silencio
y el cuervo grazna:
con ustedes como arena
y me voy al sol.

Una oreja fiel en la bruma dorada
las ventanas se abrían hacia el mar
sin casi mirarlo
algunos habían visto
a tan extraño animal
ese niño aprendía demasiado rápido
a veces manchaba su frente con ceniza
no se puede forjar una buena espada
con hierro de mala calidad
a veces quería tener una en sus manos
para escarbar la tierra
en un paisaje de copos grises
decapitar de un golpe el rosedal
llegar a ese río rojo
a una casa en punta de lanza
al borde del río
y que de él se dijera:
la enfermedad le impidió
cruzar el océano
pero el horror fue la hierba
que encendió su lucidez.



El agua invertida en el albumen
la criatura pensativa
se asienta en la promesa
un brillo albo se anuncia
en el rostro del fabricante de relojes
que todo lo intenta para conseguirle
una pensión a la huérfana
ellos le dicen:
para eso le das cuerda a tus relojes
espera la derrota de sus enemigos
con la paciencia de un campesino empecinado
sólo espera que pierdan su confianza
que paradojal crece
hasta volverlo de sí mismo sospechoso.




Lo vigilan como férreos halcones
uno de ellos se suicidó
sin abdicar de las ideas
que creyó tener
apurar la historia
era darle más cuerda a los relojes
a veces atisbaba
un sordo complot femenino
entre tallos de crepúsculo
ese hombre que se quitó la vida
no tenía la elegancia de los otros
quiso con su acto
insultar a todos los árboles
y dejar su mensaje a las mujeres
no tenía la elegancia de los otros
pero tampoco la fruncida chatura
de esos relojes suspendidos
de tanto esperar su hora.



Tenía que conseguirle una pensión a la niña
el fabricante de relojes recibió la noticia
cuando pensaba irse de putas
al escuchar el tintineo de un cuarteto
fue una especie de homenaje
al enemigo en caída hizo de titiritero
para sus sobrinos
le contó la historia
el ángel del burdel lo saludaba
con Tetis frondosas
amagando hacerle cosquillas
en el centro del teatrito
se puso a actuar un payaso
pelo rizado y por boca hocico
cuando hablaba
imaginando una copa de jerez
sus cabellos se volvían hirsutos
el pináculo se balanceaba
el gramófono estaba siempre
en otra habitación
y en su faz emergía
como una límpida y filosa espada
atravesando una máscara de goma
la imagen de una infamia en cuotas
contenida
en dominios donde jamás se pone el sol.
Entierra todos tus libros
dijo el sabio
Dios cerró las puertas del cielo
en Alejandría
el león no se come
los restos del perro
después de la muerte del califa
el tigre atravesará Vagad
de todos los árboles
el ciprés es el más libre
y el más estéril





Pasaba su vida tomando notas
su cara estaba abrumada
por un color rosáceo
prematuramente senil
reiteraba el gesto displicente
de arrojar de sí la basura
como quien patrulla las almas
veía en las piedras actuales
la posibilidad de una reliquia futura
miró grave y adusto
a quien le preguntó si conocía
el júbilo de las letrinas
el color rosáceo desapareció
casi se volvió de mármol
la otra cara de un bienestar
no se gratificaba
en la paz del fuego
por el humo de las grandes chimeneas.




Hocico del astro y sol dorado
para que la sangre
corra por los ojos
el verdadero muerto resuena
y se disipa todo rastro
de calor animal
¿ por qué el falso muerto
parece vibrar más?
en un collar de dientes
una araña de tierra
se repliega herida de muerte
La tarde se hunde en los juncales
la lluvia ha sido feroz
hay que mover el cepillo en círculo
es la moral de los dientes
pero alguien reclama a su otro
su diente de leche
se dan aldabonazos
en la puerta decorosa
abierta luego de quince inviernos.





Manos blancas que escriben penumbra
lo feroz de la lluvia
el varón zapatea
espera los movimientos del aura
y la media vuelta
ella debe tomarse el vestido
con ambas manos
y dar pasos de compás
como manda la chacarera
ese varón que sin dama zapatea
no pisa ningún palito
de pronto cambia de danza
asume el rostro sedentario
dilatado en la soledad pampeana
el malambo no requiere
de doncella o casquivana





No endulza lo feroz de la lluvia
una pose endiablada
pisando de taco y punta
en un contrapunto coloreado
los mismos pies se irán mudando
de la dama y la Pachamama
esa forma que nació de la lluvia
acepta el desafío gaucho
la guitarra deja de sonar
el rumor de las espuelas
una figura se suspende
como si interrogara
las gotas pesadas
espanta al contendiente final
la tierra es célibe, grave, cruda
y el olvido
lo único que apacigua a la lluvia.




En el arroyo pedregoso
agachas tu cerviz
los animales tienen
la cola retorcida
el pájaro se suspende
deja volar la frescura
te miras por horas
en la impronta de una roca
vacilas en grabar iniciales
el coleccionista de los verdes
tropieza con un lirio
sientes el aliento de ave
recuerdas una historia cualquiera
la mujer que ofrece alojamiento
a proyectos de amantes
para ultimarlos en el momento del sueño
lo suyo no se debió
a celos rapaces
no pudo ser bien soñada por ellos
quería poner sobre sus cuerpos
una flor nupcial
donde la exactitud de la opulencia
sintonizara con el polvo de la tumba.



Los animales enderezan sus colas
el pájaro se decide a volar
todo está dispuesto
para el salto del tigre
la roca seca sus reflejos
el agua borra las improntas
conviene que te inclines
una vez más
en el arroyo donde la memoria
rompió sus platos
y tras una puñalada trapacera
brotó leche del cuerpo del pelmazo
hay una torre de gracia
para los que sudaron tanta tinta
la bendición como una mala pasada
de un octogenario artrítico
donde el mundo inocente
muy bellaco se guarda.





En un campo de Roma una madre
amamantaba a su hijo
la muchacha era hábil
en el arte de trenzar flores
un dios indio tomó una forma mortal
juzgó vanos pero no inútiles
después de experimentarlos
los placeres de los hombres
viajó el dios a través de toda Asia
al llegar a las riberas de Ganges
lo detuvo la bayadera del lugar
lo invitó a su vivienda
el dios sucumbió a sus encantos
de su perfume, tan distinto
al aroma de los santuarios.

A la noche se dejó morir a su lado
los sacerdotes lo reconocieron
decidieron quemar su cuerpo
no pudieron evitar
que ella se precipitase a las llamas
un buitre amenazó
con lanzarse contra ella
el dios la abrazó fogoso
zumbaron los años migratorios
hasta supo el buitre en su amnesia
que el amor necesita de unidad
más que seguras despedidas.
Otra vez ella amamantaba a su hijo
trenzando opulentas flores
otra vez el dios reparó en ella
como si nada hubiese sucedido
las riberas del sagrado río
visitaban la campiña romana
el dios le dijo:
todo esto se repite
porque nunca antes hablamos
su frase se convirtió en un río sin orillas
ella arrojó sus flores trenzadas
como un sol toscano
desbordando el inminente fuego
el dios pensó en un castigo
y ella que un dios está para soportar eso
no lo invitó otra vez a su casa.




La infancia del delfín
se inscribe escandalosa
en nubes enlutadas
la mudez invade los suburbios
picos y palas descansan
junto a sucios bidones de estación
en la criptografía de domingo
la noche de Villa Urquiza
transcurre como un fósforo
caras con aire mitológico
acusan fidelidad en las esquinas
el payaso publicista
quisiera consolar a un niño
que se asusta de su gran nariz
arrebatar a una mujer
una caricia exacta
privada de tristeza
guardar una melodía en la urna
porque cada cosa nos confirma
como una boca implorante
bajo una nariz grotesca
salvo esas maldiciones
desconocidas y tercas
que se deslizan cuando culmina
el traqueteo del tren
y atareadas manías habitan
junto al aceite, el perejil, el ajo
el negro pan de cada día
indulgentes los tobillos
cabalgan sus dobladuras
una mujer que apenas
puede apoyar su pie
dice: mi vientre es mi libertad
y el último brío del delfín
en el barrio se eriza
como un ataque cómico
asoma la cicatriz de un diente.





El sultán decidió que el hombre religioso
capaz de todas las privaciones
habitara su jardín
donde las granadas brillaban en el verde
y los jacintos se anudaban
a las mejillas de las muchachas
competían con las rosas rojas
y un esclavo adolescente
hacía desfallecer de deseo
a hombres no habituados a los hombres.

El hombre religioso comienza
a gustar de todos los frutos
incluso de la ambrosia
que no se vierte
un día el sultán ve una mosca
con las patas en la miel
decide ver al santo hombre
que trajo como ejemplo a su reino
lo ve obeso, tendido sobre un diván
con un paje que le acaricia el rostro
con plumas de pavo
y el visir le explica
que se debe dar oro a los sabios
porque con él ellos
avanzarán en su ciencia
pero no hay que dar nada
a los hombres religiosos
si uno quiere que lo sean
que los pecadores más comunes
ardan y el espejo refleje las cenizas
sacrificadas a un bosque pintado





Una cúpula caída desde el sueño
donde visten al rey
la Vesta prefigura el chaleco
la hopalanda llega a las rodillas
para una peripatética del amor: taludes.
Comienza con un dorado español
la génesis de un color
quieren tomar vuelo las diurnas fisonomías
en un pincel holandés
la atmósfera húmeda cabalga en la luz
no sólo en el Sahara hay motivos
para crisparse en las comedias
del despotismo erótico donde
su majestad hace de valet.




La perfección segunda del cielo y la luz
escapa a los catálogos, al bolsillo
todo en ella es escolar
menos pechos y gafas
un aire de último acto
visita la habitación
un artista arruinado
quiere que la cúpula se haga trizas
en un jardín que aturde las orquídeas
convicto estado de espíritu
volver al primer acto, al trampolín
dar con la tela rotunda
los dos barajan y hablan de ellos
como de un asunto bíblico
y el rey los mira: ni muerto ni desnudo
sobrio como un maestro de oficios.




El tambor de seda y de damasco
el tambor imita al tambor
un desconocido graba su nombre
a grandes letras
en las columnas pompeyanas
ya no se puede visitarlas
sin tenerlo en cuenta.




Los siglos se desmoronan
como incienso rancio
sobre la estupidez suprema
socava las inmemoriales piedras
verla es sorprenderse de cómo ella
versátil nos ve mirarla
ella repite las historias del hombre que amó
con las que no ama
intenta sostenerse en un pianissimo
sobreactuar voces desfasadas
el tiempo se destruye
al final ella es una voz más
del matriarcado planetario
unas manos esculpen
un violeta inexistente
un contraste de amarillo
tropieza con esfinge leonada
en la prole de los colores
un veredicto enmudecido
sobre el campo verde claro, austero
un cordero semienterrado patalea
hasta que el bosque arda
como un sombrero de paja
en llamas violetas
por el color provocadas
en descarada sucesión consigo
un silbido vaticina el seísmo
que en la noche asaltada
confirma lo impenetrable.
El corazón no va donde quiere
al terminar la película
advierte que perdió el brazo
el ruido de la sierra
el gesto más furtivo
cieno, detritus, sumidero
se vuelve más respetable
la reputación del enfermo imaginario
hombres de los templos
rezan por la bomba
hombres de la técnica
ofrecen su cuerpo en prenda
la muerte
ha dejado de ser abstracta
del otro lado del corazón
la vieja enfermedad expira
en un collar de dientes
y una valva de cuero.



La ausencia de dolor
objetivo del estoico y pasión del cínico
no irá del ardor de la aldea
a la jadeante orilla
la muerte golpea acorralada
el plexo solar
el odio entumecido
como espátula
opta por desvanecerse en el aire.

Es inminente la zozobra
donde no hay rastro de mar
una flor etérea
se revela como amazona
a ese gran hombre
lo mataron de un hondazo
quienes permanecieron a bordo
se convirtieron en dueños de la nave
descubriendo el perfume del humo
del naufragio bufón
la medida de las duelas
el desastre templado y amarillo.




Un niño sin mar no es un niño
es el puerto del ahogado
que todavía bracea en aguas crispadas
donde trepidando inocencia
se quiere matar lo que mata
¿ A qué clamar al pie del patíbulo?
ni el otoño ni nadie te reclaman
para perpetuarse en piras
gorjeos o copas mellizas
apóyate en mi brazo desleal
en la luz tan gris y la ventana rota





Una bola de fuego combate con el sol
la tierra se traga sus tigres
es para traicionar que se inventaron los amigos
zumban las palabras del cacique ecuánime
el ingenio no cuenta mucho
en la guerra del tañido seco
los penachos se agitan
en las chacras se abren las cisternas.

Ventosa torcida y bigote corto
cómo se ríe el diablo
busca al abanderado del malón
con sombrero de fieltro ancho
quiere dar clases de música
aprender las danzas populares
si no se puede cambiar de vida
es posible cambiar de muerte
infiltrarse entre los ritmos camperos
pasear por apacibles avenidas
repitiendo: la fortuna es mujer
y toda mujer romántica
nadie quiere tirar piedra al diablo
a la mañana se esperan los rayos
y a paso cansino recibir
una mota de polvo magullado.

Una mujer pasa su vida
tratando de demostrar
que para ella siempre
se trataba de otro cuento
a medida que se repite
se va quedando sin historia
atrévete a crearle el espejo
donde bailar pueda
todos los siglos del no
que esta noche resuenan en sí.

Su hombre se fue a la guerra
la rata del cielo pidió
bajo los curvos puentes
por la peste y la expiación
ella vendó sus ojos
cuando arrojaban las bombas
sobre las casas de té
la lluvia de los pétalos atómicos
ella no fue su cómplice
cuando le cortó el miembro a su amante
y lo escondió en su kimono
como para que los vencedores supieran
que la geisha universal no existe
y los vencidos derrotaran mercados
la noche en que el sí resonó
ofreciste un espejo
los siglos del no danzaron
antes de ella estaba su cuerpo
antes de su cuerpo su piel
de cirio o de mármol
antes de no el sino.




La túnica tejida en taller judío
el apóstol mira
la falsa esmeralda
alfombra de seda y oro
trofeos, cascos, picos, espadas
muchos hilos dorados
ni ladrón ni traidor ni capitán
oráculos de Gea y pintores de copa
estandartes asiáticos
artistas de la estepa.

San Gervasio recoge su melocotón
cuatro monigotes envasados
junto a la barca catalana
los catorce de julio
la fiesta de los entoldados
no tiene el toro hebreo razones oscuras
sus retoños se reflejan en los niños
ver la túnica es apostar
a imágenes asépticas y fijas
comprobar que se fueron
para volver con siniestras recetas
los artistas de la estepa
hunos y escitas
pintaban guerras de animales
la muerte felina y zoomorfa

un agujero de humo

que se abría en la tierra.
el cuerno de la abundancia
enlaza el ombligo que no anuda
cuando surge una muchacha
anterior a cualquier embriaguez
no quiere prestar oído
a la república del papel
y para huir de la enumeración
con gesto de monja medieval
se graba una o en sus nalgas.





Lo que se sustrae al instante
no habrá de devolverlo
ninguna eternidad
los árboles fósiles no tienen
ese gemido que no es de dolor
arrancado por violencia
que vale por un aliento herido
colas de caballo o de gato
tréboles de cuatro hojas
despojados de sombra
el hacha sobre las esporas




Lo que se sustrae a la visión
es la lucidez del horror
una cuerda a punto de romperse
en el viento que transporta
las simientes tres millones de años
para dar luz a un óvulo.

Océanos de miniatura
la ferocidad se enrolla
al paso del tiempo
el instante
no puede ser devorado
en el ardid del urogallo
los plazos se acortan
muecas rusas gimen en las hojas
miles de ejemplares
esperan una nueva explosión
y la muerte sin blasfemar
sale por las negras chimeneas.




El gemido que ellos no tienen
no es el dialecto supuesto
de las ballenas clandestinas
el viento lo transporta
como la cólera blanca
que sucede a las semillas
lo robado al gemido
lo devuelve el poema mudo
las hojas cambian todas sus espinas
un trébol de cuatro hojas
despunta en tu propia rama
parece decir que amar
es curar al otro
de las heridas que nunca tuvo
prepararlo para las que vendrán





La unión de Marte con Venus
idea para un mitólogo
desatenta Lacedemonia
invasión tebana a la ciudad
las mujeres causaron más desórdenes
que los mismos enemigos
nada es imposible
salvo la agonía del dios
occidente refluye en sus ciudades
oriente contiene su aliento
en los grandes caminos que marchan.





La poesía no es
palabras sobre palabras
el aire que dejó
la niebla tensa
de la vuelta de otras palabras
martimonio por matrimonio
cuando se habla del derecho
a la dicha
la insatisfacción impera
una carcajada sonora
en la boca húmeda
la avellana
que al menor movimiento
suelta su polen
el higo donde no se aventura
ningún insecto
es el aire granula que pasa
por una luz abortada
su hilo violeta
divide dos mortajas.
mientras el profeta dice:
las avispas traerán el don
Por el canal mágico pasa
el hombre oscuro
sabía que iban a atraparlo
luego de condenarlo a muerte
se supo: quería falsificar el imperio
su trabajo llevaría siglos
sería una labor de insecto
empezaría por los musgos y las hojas
debía encontrar el trayecto
los destinos de la luz y el polen
el diálogo entre plantas y flores
pensaba que no estaba loco
iba y venía por el canal
con paso firme y suplementario
el primer inmortal, soñaba
sería un insecto
y el heredero no sería el imperio.




Distracción del poeta
logomaquia
el modelo uniforme
para la adición de la lengua
en una bocanada de aire
alguien confirma
la disolución del nexo
y la existencia de su materia gris
una verdadera revocación
exige verba contraria
la exacta reproducción de las palabras
el virtuosismo oficial
confina al demonio
en la academia del mediocre lujo
no hay células del pánico
hay rentabilidad en el miedo
el néctar sopla
en el álamo de los estigmas
como el chisme sin esfuerzo
menea hilos de baba
plasmas conductores
los investigadores láser
estaban en las bombas
pero los enemigos en ninguna parte
la lluvia invertida
de sus nubes atómicas
todavía no se extingue
las ondas a veces son azarosas
revocan la sonrisa
indígena de las flores.






La hermana y el padre postizo
dos víboras sociales
conspiraron contra el hombre que amaba
el deseo y el amor se separaron
quedó confinada
a una perpetua obnubilación
cualquier chancho era un Lord
y cualquier bulto el amante perfecto
el mundo tuvo la voz
espumosa y sobreactuada
de un duende trucidado
que se alimentaba de su cuerpo
La chinolatría occidental
contribuyó a los exterminios orientales
y aquí a un poeta atónito
temeroso de que el río no fluya
y no pueda alimentar
su natural oscurantismo
el ver los árboles
reflejados en los vidrios del micro
y creer tocarlos con las manos
esa crasa correspondencia de formas
que los sabihondos aplauden
ignorando que un espejo oval
hace innecesario el desnudo.

Disputar un mundo que ya no existe
sacerdote de un inexistente culto
Diógenes presenta un pollo de alas cortadas
¿ Es un bípedo implume?
demostrativa fiesta de las uñas.

Hay mayor diferencia
entre un hombre y otro
que entre el hombre
y el animal
los vegetales engendran
formas vegetales indiferenciadas
Diógenes lo advierte en la plaza pública.
pero habla de cómo los poderosos
se asemejan más entre sí que los pobres
cuando los pájaros no vuelan a media altura
es necesario un acto hierático
para que los pobres tan iguales
se disuelvan en su ausencia de hambre.




Sería todo un logro
hacer las valijas
un día de niebla tibia
el aguijón inescrutable
imaginó un rival posible
en una zona
donde comienzan sin fin las letras
el toro en una arena vencida
y una voluptuosidad bajo amenaza.




Hacer que la página se torne
menos idiota pero no adversa
ceder a las falsas dianas
tener fe en los biombos
desconfianza en los observatorios
mientras haya ríos y mares
mostrar sin digresiones de ayuno
como los muchos yerran
en las cláusulas que más se apegan.

Algo amagan las sílabas
las gramática se confunde
con las horas y las albas
hasta que llegan las visiones
la pujanza aplacada y sus sacudidas
nobleza obliga en la nota más banal
levare: sería un buen día
partiendo para siempre
de la tierra del nunca
llevando al final de jornada
un postre de infierno en vajilla plateada.




Lamento de Napoleón:
que tantos de sus generales
se hubieran casado
cuando tenían el grado de cabo
Imaginar a Sócrates joven
todavía virgen de filosofía
interpretando todos los papeles
el de Diógenes y el de Platón
el de Hegel y el de Stalin
y la solución final para Aristófanes.





No arrojes esas piedras
contra las murallas
de nuestra Babilonia
ellas van a rebotar
y golpearte más de dos veces
serás considerado héroe
y luego idiota
arrojar piedras contra el granito
es volverlo inexpugnable
hay un punto donde la ciudadela
se quiebra
hay que apuntar a su inciso
es un trozo de memoria
que nadie salvo tú recuerdas
la tumba metida
en un sueño bajo el agua
el polvo que florece
nada de nada recuerdas
vienen los fuegos primeros de la aurora
borran para siempre
la ilegible inscripción lapidaria.



Bajo el pabellón
el joven escriba
busca una palabra
con la cual aniquilar el mundo
después de ver esa mujer
necesita andar bajo la lluvia
quitarse los temblores ante el fuego
que se sucedan las visiones
como en un libro sublime
ella viene a extinguirse
como una fórmula incierta
vestida de luto
en un negro que cava una fosa
donde entran los vivos y los muertos
y él prosigue de pie
cabalgando
su mismo pronombre
lo único que sobrevive al mundo
como alabanza o despojo.

Bajo el pabellón
el joven escriba
teme que las formas de las letras
congelen el ardor de la lluvia
teme que ella sea el mundo
y que un animal
se apodere de su figura
más crucificada por quienes la admiran
que por quienes la ensangrentaron
con cientos de aguijones
por eso piensa que su palabra
ya no tiene que ser de aniquilación
sino de júbilo.




Doble seguridad
de que las cosas estén mal
porque los males son paralelos
alguien allá para inculpar
significa alguien de acá para disculpar
ningún acto llega a ser asumido
Dios no tiene mujer
y eso no genera
sexos paralelos
sino una zona
ni partidaria ni neutral
donde la circunstancia más inocente
puede desencadenar un rapto erótico.




El profeta barrial pone
al pico contra la pala
ya que estamos
el pozo de Babel cavamos
Babilonia SA
gran empresa de destrucción
construyendo la servidumbre voluntaria
en sus sueños hay conejos
amebas y anguilas
no come pescado fino
le gustan las medusas
los corales y las ovas
sentirse pleno, dice
es estar bien comido
no quiere que el pico y la pala
descansen en domingo
lucubra un curioso sacrificio.

Isaías sabía que Dios
suspendía las respuestas
ante dudosas ofrendas
especies de coimas solapadas
como esos gordos animales
desechados por Amos
el profeta lo cuenta cansado
de holocaustos y salmodias
de la sangre de bueyes y ovejas
el incienso, dice, me es abominable
de nada vale todo eso
si el huérfano está huérfano,
compone una panoplia
la gente pasa, se va
se detiene, vuelve
espera que el zumbido del tren
ensordezca su perorata
que haya una jaula
en el último vagón
y él no lo ignora
por eso dice
que no escapará
como ruiseñor o vencejo.



El hombre es hábil y lábil
funciona como un reloj
panaderos y mucamas
son los únicos que creen en Dios
entre expeditivos salmos
el arco deliberado de una acrobacia
la docilidad intensa del exceso
el ceño por fin fruncido
culminan en un veto
la austera crisis dice:
no vienen avispas
pero tampoco libertinos
podemos destruir lo que creamos
esta es nuestra vigilia
como la de los relojes de agua
que sirven para hacer huevos duros.



No laves siete veces un perro en el mar
si fuera a la Meca el asno de Jesús
al volver sería el mismo animal
había dos hombres
ante las tumbas de sus padres
un escorpión apareció
un hombre le preguntó:
¿ por qué nunca vienes
por aquí en invierno?
el escorpión contestó:
ni siquiera hay respeto
por mí en verano, que es mi estación
¿no se inventó el invierno para que haya ausencias?

Los hombres se volvieron a sus tumbas
que conmemoraban a sus padres muertos
una presentaba toda clase de ornamentos
la muerte misma parecía cosa fatua
la tumba de su padre era de mármol precioso
las letras de su epitafio estaban incrustadas
de turquesas y rubíes
pero hay la tumba de otro padre
un padre no autóctono donde
no hay siquiera tierra encima
todo es cal y polvo
el otro, el que tenía un solo padre, dijo:
antes que el alma de los padres
puedan salir del mármol que lo aplasta
o antes que tu otro padre
pueda encontrar su alma
la del mío habrá llegado al paraíso
el escorpión susurró:
mientras más leve es el fardo
mejor camina el asno
y se fue antes que los hombres
calcularan el tiempo
del próximo verano
o le atribuyeran un padre.


La palabra morena
ya no es blanca ni negra
epitafio de tango
el árbol de cobre que persiste
suscita las ganas de alardear de algo
sobre la tarde calurosa y flemática
la palabra surge de una piel inefable
sobre platillos de hierba
la palabra melódica que se funda
en una amargura primera.


El malestar reparador
sugiere un horizonte sin velas
el milagro sería
que esa primera amargura
fuera la presente primavera
un buitre enloquecido
picotea los amores estériles
estar desnudo o estar vestido
usar guantes o sufrir ultraje
de las cosas táctiles
manos demasiado delicadas
como para ser sospechadas
cuando la brisa
se mezcla con un olor a sal
y en un ala blanca
las hayas se recogen
y entre las siluetas monótonas
escucho tu voluptuosidad más fresca
un aire insurrecto sigue
a voces perdidas y balas encontradas.




Dispuestos sobre el tablero
estaban los peones de ébano
el peregrino miraba el camello
la hija del sultán
espiaba al bello adolescente
el sol ardía sobre el cielo.
la razón en vano esperaba
que se queme la locura

El rey cruel preguntaba al derviche
si alguno de sus actos
había agradado a Dios
el derviche respondió:
el de dormir
el rey cruel se preguntó:
¿ entonces por qué Dios
no me ofrece una siesta larga
que equivale a morir?
el derviche no dijo nada
pensó en el loro increpando al corbeau
y pidió que la distancia entre ellos
fuera la misma
que separaba Oriente y Occidente
el pajarraco se preguntaba
qué falta había cometido
para estar en la jaula
en música morosa
anunciaba la batalla
al astrónomo del reino
lo engañaba su mujer
era un hombre estudioso
pero nadie le creía
cómo iba a saber, decían
qué pasaba en el cielo
si ignoraba los asuntos de casa
el hombre que reza
dispone centinelas en la noche
ese año el ciprés que no dio fruto
floreció la batalla
el tigre volvería a la ciudad
ayudaría a escribir poesía
después de la venganza.




Estaba en agonía
con sus ciento cincuenta años
preparado para morir
quería postergar un solo instante
que alguien le otorgara
vr su rostro joven reflejado
en el mar de septiembre
contemplar su rostro viejo
en una pequeña laguna
un instante solo para él
en el que decidiría
si entrar otra vez en batalla
o rociar los pechos
de una bailarina amada
pero le fue dado
descubrir el aroma del ciprés
que hace que un hombre sufra más
cuando se le extrae un diente
que cuando de su cuerpo
finge volar el alma



El fruto está maduro
y el guardián del oasis
no te impide tomarlo
es la respuesta del sabio
a quién le ha preguntado
qué hacer cuando está solo
en la habitación con la muchacha
al alba el joven ve el leopardo
oriundo de las tierras del sur
que el guardián ha dejado pasar.




La niebla recuerda a la lluvia
templo significa: bóveda del cielo
el augur con su palabra
traza un círculo
no tienen llaves
las puertas del ghetto
en el légamo anuncian
figuras de cera.

Ignora su despreocupación
su naturaleza desconoce el fuego
en un ballet submarino
aprende a negar como mujer
a mondar el mundo
donde lo inmundo no exige
purificación sino insouciance.





Alguien habla de un pájaro que no existe
pero que vendrá
es un pájaro ligero
para que la agonía de la rosa cese
todas sus alas sacrificó
para un único vuelo
las patas de la mosca estarán sobre la miel
el vuelo no hará más que mostrar
la hierba luminosa
como un cuerpo copula sin cabeza
entre las espinas
la alabanza fúnebre
susurra a una piel marchita.





En el sotobosque las cigarras cantan
los dominios del pino altar
gentes que viven como en el neolítico
nadie pone huevos en la luna
las avispas no vienen ni van
burlones ojos pardos
emergen como velos caídos.




La avispa no cura
la rosa enferma
no tiene manos pérfidas
ni sabe tutear
la casta luna sustrae
su cráter visual
el volcán es la imagen
del infierno en la tierra
una tercera hélice
gira como bujía nocturna
sin coro de alas zumbantes
que remoten la noche
de su pueril iniquidad
que vengan las avispas
es la única promesa vigente
prueba que algo ha sido sacudido
que todavía quedan soplos por respirar
sin forma ni sentido
gratuitamente
el gusano escala la rosa
en la aullante tormenta
y la piel tercera muestra
que el rojo púrpura extraviado
ha encontrado tu lecho
para traer a tu vida
oscuro amor secreto.
Los ricos se hallaron al lado de los saduceos
sin apoyo popular no hay insurrección
en la pradera oceánica
hay reflejos caprichosos
de cómo el poder nuevo
va convirtiéndose en el anterior
Cesar esperó
que los helvecios vadearan el río
cuando se separaron
aniquiló una cuarta parte
y los venció
ante ese río el leproso
debe ultimar su purificación.

La danza del puñal
la inclusión de la sangre por la sangre
una invocación apacigua la emboscada
la tierra se siente infundida
por una indiferencia vegetal
no menos que el cuervo del paraíso
cualquier torturado sabe
que el silencio es oración




El toque dórico
inspiraba constancia
el toque frigio
propiciaba la furia
Alejandro al escucharlo
echaba mano a la espada
eso fue antes
de que proliferaran
las cornetas indiscretas
que en confusión anunciaron
las futura guerra indiscernible
que culmina en el lecho
de a quienes se dio batalla

En los altares hay melocotones
dos células forman un cigoto
la lengua se vuelve un resonador
se invoca en masas y por pereza




Apis, el dios toro
podría ser venerado
en viejos países
demasiado adultos
para preocuparse
por significar algo
la identidad de ellos retrocede
de la ley a la madre
con caparazones sustitutos
y una coherencia casi faraónica

Las industrias madres
cada día están más expertas
hay una considerable baja
de la moralidad general
la clase media sobreactúa sus pasiones
el charango combate la cursilería

En la retaguardia de la moral
habita el artificio
que una y otra vez
suele salvarla del desastre total

César al desembarcar en Africa
se cayó del caballo y exclamó:
" Africa, te tengo en mis manos"
mientras los astrólogos
indagaban en la luna
torcida como un falso juramento.




No se puede ir demasiado rápido por el desierto
sin suponer todo el peso del mundo
que hace perorar un asna
el viejo judío de Odesa
discute con su nieto una novela:
Los hermanos Karamazov
es noche de parábolas quietas
y algas pardas
de pigmentos muy sensibilizados
un alga azul se reproduce
desde hace millones de años
desde el océano inicial.

Una vez sepultados
a todos dejaron sus bienes
abandonaron todo menos el Libro
el año próximo leerá el Exodo
habrá otro color
en las piedras de la Safed cercana

No hay estatuas locas ni de ceniza
piensa el que se mata para matar
y de tanto matarse no puede preguntar
por qué Yahvé necesitó un pueblo elegido
para evitar la indiscernibilidad de todas las cosas
la caída en un punto cero y letal
la naturaleza se afana por perpetuar la vida
poco le importa un átomo o gota de agua
si el alba es demasiado blanca
de la esperanza nos priva.





Ve el mundo de cieno
Piensa: no hay nada qué hacer
eutanásica forma humanitaria
de quién no mira que ve
que el mar será cada vez más azul
cuando más agonice
su fondo vegetal
organismos flagelados
buscan su par
entre las aguas de la pradera oceánica
el alba demasiado blanca
el tiempo llamado de transición
un tiempo que amputa el tiempo
las formas sutiles de percepción
como anunciando
que el mundo no terminará
por una explosión atómica
se extinguirá de cursilería
diezmado por sus propias sensaciones



Trémulas variaciones
apariencia de repetición
un mundo de fuego
se cierra sobre tu habitación
las deudas engrasan
los cuerpos se domestican
pueda la danza separar
opresión y licencia
que el cordero y el lobo
sean uno no es difícil
lo arduo es hacer
un salmo con ellos


Apertura de la corola
fecundación en caída
piel amoratada
la ciudad está sitiada
pero parece un jardín de ninfas
alguien corrige:
está sitiada
porque es un jardín de ninfas
farolitos coloreados y guirnaldas
uno toca la viola o otro
la guitarra de efemérides
las luces dan sobre la pancarta
hay aire de espiritualismo
todos se miran como si escribieran
una necrológica al unísono
se masturbaran en un calabozo
por una causa más tardía que justa
un pan con tortilla
el nombre del dictador
repiten las pancartas en cada esquina
peores que el carbón
los sahumadores rebajan
el recorrido urbano
asfalto minado
aprovechemos terreno
es la voz que transita
del gabinete a la alcoba
en el desierto de la vida pública
la ciudad está ocupada
los ninfas tienen corta vida
aparecen en vidrieras desusadas
los pasos parecen alquilados
y los brazos cruzados
aun el acto de comer




Lo amaba más que a ningún otro imitador
con la clarividencia de un jockey
lo amaba con la virulencia del perfume
aislado en torre de ébano
una nota clara apoyándose
sobre la historia estéril
el hombre cree que viaja sobre el mar
hay misiles sobre el azul del cielo
sombras aladas
de los viejos aviones cazadores
los antiguos, grandes bombarderos
pequeños pájaros de hierro, Spite Fire
defendieron la libertad
con explosiones para alegrar el cielo
la muerte no es ya una nota oscura
sino una mancha nuclear
donde todo imitador se disipa
la fiebre hace pulular los dobles
uno de ellos trae en sus manos
un pájaro muerto
aplastado por la delgadez de la tarde.





Lo amaba más que a otro imitador
acudía a él cuando empezaba
una nueva historia
que repetía las vividas con él
que no sabía si callar o reptar
cómo decirlo todo
de una sola vez
la muerte del don
asesinado para que haya culebrones
la sobreactuación de las pasiones
el don es lo que ninguno tenía
y sin embargo cedía sin reserva al otro
el fuego del verbo
es lo contrario a un mundo de sensaciones
donde sólo florece el pánico.




El poeta oficial de algo
vive para el álbum
que publica en cuantiosas variaciones
hojeado con manos de purista
no busca voces exóticas o locales
sino lacayos de chocolate
extiende sus empréstitos agrios
al panteón futuro
que se abanica
sobreviviendo a las podas del poder
como nadie afilando sus tijeras

El poeta oficial de algo
tiene un olfato notable
para captar al talento
y contra él volverse
busca el color del tiempo
sin mano de artista
intenta dibujar en la arena
los buitres
hormiguean por lugares sólidos
altos jarales, robustas encinas
el poeta oficial de algo
cree tener mucho que ver con ellos
un reflejo de infierno en el cachete
pero ellos, cómplices al fin
lo desmienten
le piden que no confunda
al infierno con tantos chorizos
y le informan que bajo la argentada luna
es un hijo dilecto
de la lira argentina





La muerte hirsuta
recibe todos los respetos
a ella la ejecutaron
por sus dos crímenes
decía haber gozado al cometerlos
alguien pidió otra inyección
para que la justicia fuera completa
a otras las lapidan
pero nadie las menciona
los hombres se dan la inyección
para saber que todo va bien
y el amor cura las heridas
que el otro no tuvo ni soñó





Respiras ante el mar azul
la flecha del cielo va
la flecha de la tierra vuelve
los dientes rechinan
el pez juicioso repta
quieren que suenen las campanas en el agua

Es demasiado tarde
para amojonar la arena
todo cae ante los ojos
el cebador vende antiguallas marinas
al por menor y sin mediador
quiere que suenen las campanas en el agua

El niño ignora por completo
el valor del aire
que se hunde en su pecho
una convulsión posterior
lo descubrirá al borde de la asfixia
el avance de algo irreparable
quieren que suenen las campanas en el agua





Dos soldados son más que tres
el costado del negro lago es dulce
nuestro delirio buscaba un tributo
para el plagiario del monstruo
la prole de un cierto Dionisio
que pecaba a veces de sobrio
dos soldados como imágenes
de un conocido repertorio
el rey mago puede descender a la noche
con pantalones de bazar
no hay nevada o bebida
que puedan sazonar la charla
de un crítico de arte
la muerte los acecha
las formas de los árboles
evocan la abstracción
dejan en anulación extática
las tres bromas
que obran como oración.
La entrada en lo ínfimo
la salida pudorosa
llamas negras de unos blues
doble hélice y demás
surco y cuervo de paraíso
en tierra de spankos
feroz reproducción
el ninfo spanko
mezcla de perro
lobo y galgo
al maestro se le caen los anteojos
reaparecen en su faltriquera
dice despreciar las cosas mundanas
los gatos abrumados de rapé
maullan: calavera, calavera.

ninfas helicoidales y muchos aminoácidos
un gen se reputa idéntico a otro
un pájaro solitario, cualquiera
es cuervo de paraíso
no madruga su mendrugo
sólo tiembla cuando
gira una tercera hélice.

Señor de los ornitólogos
liberar las almas cautivas
orando en sus pensamientos
tempestades que son olvido
olvido que no es olvido
sino muro de infancia
infancia que no es piedra
las estatuas que suenan
al deshacerse de sus fajas
permiten eludir el pozo
entramos al paraíso
como a un agujereado baldío
es el marote del matadero segundo.


Una sola línea
pasa por los jardines
decir ustedes es acusación máxima
por eso recusan sin fin ni final
decir ustedes es irse de línea
afecta a las monedas que se deben
ni tumba ni libro ni antología
me depara la vía romana
en el matadero segundo
la ortografía pasó
de las manos del verdugo
a bandas de drogados
que tiran antes de preguntar
el mismo animal está indeterminado
el sarcasmo festivo prosigue.

El animal no se resiste a ser pialado
al ninfo degollado le empastan la cabeza
lo arisco y emperrado se vuelve
caricia suave de la sangre
con los pasos de un primer marote
entramos al matadero segundo
buscan una mágica consigna
antes la tenían
era el Dios de la Federación
ya lo cortaron en pedacitos
y lo escupieron con el rosario
en el matadero segundo
sólo se respetan la ciencia y la técnica
lo saben los obreros de la construcción
que como moscas caen
más de uno por día
la pintura de un ninfo degollado
reluce en el matadero segundo
travestis y feministas
le recriminan: ni obreros ni ninfas
trabajan peor que nosotras
nadie se apiada de los cadáveres
que se entibian bajo el sol
alguna dionisíaca con toga y clámide
aplaude la orgía de sangre
la ciudad comienza a armarse
no hay cielo por que llorar
ni vida por que sentir
todos me desean la muerte
pero no me he de morir
con lágrimas catamarqueñas
y los pasos de un primer marote
vayamos al matadero segundo.





Cuervo del paraíso
ya no tienes alas
sólo energía negra
transparencia de un lago en sus ojos
la noche dices
existe para que los hombres
convoquen un sol toscano
verde sombra del reposo
no cantas ni graznas
el viento sopla
en cualquier ciudad
olvida el olvido de un recuerdo
que no es memoria
construye una ciudad sin muros
la Babilonia planetaria
un gran foso invertido
el matadero ulterior
está en el aire
para ciudadanos ninfas
con un sol vedado en los ojos
aunque ya no tienes alas
el viento sigue soplando pálido
en la languidez oceánica
sueños apocalípticos
en algas de diamante
a un Niágara manso
de rubíes y fuego
un festival para expulsar
los malignos espíritus
un gran exorcismo para ninfas

Las imágenes complementarias desaparecen
un gen roe a otro gen
la cara pánico de la luna interroga
cómo suspender el espacio curvo
un filtro de alma vigente
un abismo cavado por el vértigo
formas gemelas en la niebla azul
una hecatombe que invitará a risa
cuando los crisantemos reversibles
escalen el decorado del cielo.
cuando hubo tempestad
no hubo nadie en el mar
no vinieron las avispas
mujer libélula
con impulso de pecar
mejor que esa cara de oveja adusta
rencorosa
que berrea, clama
por un mundo sin voz






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